Unidad
III: Movimientos y organizaciones sociales
Comencemos
por definir
Antes de desarrollar el tema necesitamos
comprender con claridad el concepto de organización social. Se trata de
un conjunto de personas, que tienen algunos objetivos en común y que fijan
ciertas estrategias para alcanzarlos. Las organizaciones surgen para dar
respuesta a los problemas de forma colectiva y por eso solo se puede hablar de
organización social cuando sus integrantes se comunican y coordinan sus
acciones. También deben tener permanencia en el tiempo y estar en interacción
con el medio que la rodea.
Para distinguir los tipos de organizaciones, primero necesitamos
considerar las diferencias entre el ámbito de lo político y el ámbito de la
sociedad civil.
Cuando hablamos del ámbito de lo político nos referimos a lo que se
relaciona con lo público (es decir, a lo que compartimos todos los integrantes
de la sociedad), con el poder, la autoridad, las reglas formales (leyes) e
informales (costumbres) y el gobierno. El ámbito de lo político puede
identificarse con el Estado. Las organizaciones que ha creado el Estado son las
organizaciones gubernamentales: las secretarías, los ministerios, las
universidades públicas, un centro cultural municipal, entre otros.
Más allá de este espacio público encontramos La sociedad civil, que es
el conjunto de ciudadanos y ciudadanas. Los dos ámbitos están en constante
interacción y cambio y el límite entre ellos no es rígido ni permanente. Las
agrupaciones de ciudadanos que se dedican a cubrir necesidades sociales o a
reclamar frente al poder político son las organizaciones civiles: los
partidos políticos, los sindicatos, las cooperativas, los movimientos sociales,
las ONG, entre otros.
La
cuestión social
Los
conflictos sociales fueron una de las causas más importantes que determinaron
el origen de las organizaciones.
De todo el recorrido histórico de la humanidad, nos interesa destacar una problemática
que hasta hoy sigue vigente y se conoce como “cuestión social’”.
La cuestión social hace referencia al conflicto entre clases sociales
que nació con la
Revolución Industrial inglesa de fines del siglo XVIII. La
industrialización trajo considerables progresos materiales, pero la nueva forma
de trabajo generó dos clases antagónicas: los propietarios de fábricas y
máquinas (los burgueses industriales) y los obreros industriales (el
proletariado). La forma de producir bienes y las relaciones sociales que se
establecen entre las dos clases se denomina capitalismo.
Durante las primeras décadas del siglo XIX, las máquinas reemplazaron
parte del trabajo humano, lo que dejó desocupados a muchos obreros y empeoró
las condiciones de explotación y marginalidad de los que mantenían su puesto de
trabajo.
Frente a estos problemas surgieron las primeras organizaciones, que se
expresaron de formas diversas. El Iuddismo,
por ejemplo, agrupó a trabajadores que asaltaban las fábricas con el
propósito de destruir las máquinas. Otras formas de expresión fueron la
formación de sindicatos y de partidos políticos que defendían los
intereses de los sectores vulnerables. Con el transcurso del tiempo,
aparecieron las ideas socialistas, marxistas, anarquistas y socialistas cristianas.
El socialismo, en general, planteó el cambio hacia una sociedad basada
en los principios de igualdad, solidaridad y cooperación entre las distintas
clases sociales.
El marxismo analizó la historia de la humanidad según los modos de
organización de la producción. En el caso de la sociedad capitalista, proponían
la revolución como único medio para terminar con la explotación del
proletariado; su objetivo final era el advenimiento de una nueva sociedad sin
clases y con la propiedad colectiva de los bienes.
El anarquismo pensaba en una sociedad sin Estado y sin clases sociales,
organizada en pequeñas comunidades, basada en la solidaridad.
También la Iglesia
católica formuló críticas severas a los excesos de la sociedad industrial. En
1981, el papa León XIII proclamó, en la encíclica Rerum Novarum, el
derecho de los trabajadores a una retribución justa. La corriente política de la Iglesia a favor de la
igualdad se conoce como socialismo cristiano.
A partir de la influencia de estas nuevas ideologías y prácticas políticas,
los gobiernos diseñaron políticas públicas que buscaron mejorar las situaciones
de injusticia y aliviar los conflictos sociales. Sin embargo, cada vez que se
agrava la cuestión social por motivos políticos o económicos, los conflictos
resurgen y recobran fuerza las ideas críticas que se originaron en el contexto
de la
Revolución Industrial.
Nuevas
cuestiones sociales
Algunos de los viejos conflictos fueron
resolviéndose, sobre todo a partir de la política implementada por el Estado de
bienestar, pero surgieron otros; estos, a su vez, generaron nuevas formas de
organización y modificaron las que ya existían.
A partir de 1970, después de una crisis económica mundial, comenzó a
reformularse el rol de los Estados, que disminuyeron su función como
moderadores de los conflictos y de las desigualdades. Así, quedó al descubierto
la nueva cuestión social.
Como en las primeras épocas de la industrialización, la desigualdad se
agudizó. Se sumaron los problemas ocasionados por los cambios en las formas de
consumo y de producción de las nuevas sociedades, como los temas ambientales y
ecológicos. Vamos a referirnos a algunas problemáticas vinculadas con la nueva
cuestión social.
- Los cambios en la economía mundial. En la década de 1990 comenzaron a
implementarse grandes ajustes económicos que tendieron a la aplicación de políticas
neo- liberales: reducción de las funciones del Estado, privatización de
empresas y servicios estatales y ajuste del gasto público, entre otras. En cada
país, las empresas privadas también redujeron costos y las consecuencias fueron
el desempleo y la caída de los salarios.
- La globalización. Los cambios en la economía y las nuevas tecnologías
aceleraron el proceso de interrelación de los mercados mundiales. Este activo
intercambio económico resintió las economías nacionales que no lograron
competir con los productos de los países más industrializados. Además, la
interdependencia entre los países hace que las crisis se expandan a escala
mundial.
- La precarización laboral y la creciente
desigualdad.
Las
transformaciones que mencionamos antes produjeron cambios profundos en el
mercado laboral: aumentaron el desempleo por el cierre o reestructuración de
las empresas públicas y privadas, incrementaron la precarización laboral, es
decir, las condiciones de trabajo provisorias e inestables y sin seguridad
social, y favorecieron la reducción de los salarios. Por su parte, los sectores
ricos aumentaron sus ingresos, lo que agudizó la desigualdad en el reparto de a
riqueza dentro de cada país y entre los países.
La nueva cuestión social reactivó las organizaciones y los movimientos
sociales, las cooperativas y organizaciones de ayuda, y modificó el papel de
los partidos políticos y sindicatos que se tuvieron que adaptar a las nuevas
realidades. También se conformaron movimientos sociales a nivel mundial que
buscaban resguardar la economía y la sociedad de los países. Un ejemplo es el
movimiento antiglobalización que apareció por primera vez en Seattle, Estados
Unidos, rechazando la Cumbre
de la
Organización Mundial de Comercio con una manifestación de más
de 50.000 personas.
¿Qué son los movimientos
sociales?
Las protestas frente a situaciones de
injusticia o de vulneración de derechos no son excepcionales para nuestra vida
diaria; por el contrario, se transformaron en un elemento más del escenario
político de un país. En general, estas protestas son acciones llevadas a cabo
por organizaciones sociales de mayor complejidad, que denominamos movimientos
sociales.
El economista y estudioso de la sociedad, Lorenz von Stein, utilizó este
concepto por primera vez en 1850 y hasta el día de hoy se discute qué son los
movimientos sociales y cómo evolucionan de acuerdo con las distintas
problemáticas que los convocan. Pero, más allá de las discusiones, hay algunas
características propias de todos los movimientos sociales:
- Son redes de interacción entre individuos, grupos y organizaciones.
- Poseen una identidad colectiva, es decir, comparten creencias y
solidaridades que los aglutinan.
- Los individuos, grupos y organizaciones que los integran, están unidos frente
a un conflicto que los afecta.
- Una forma de expresión de sus demandas es la protesta. Tienen lazos
estables que perduran en el tiempo.
- Un movimiento social no es una organización, aunque puede contenerla; tampoco
es un grupo de interés ni un partido político, pero puede vincularse con ellos.
Es una estructura compleja que actúa en red. En general, su aparición es
abrupta pero se mantiene en el corto o en el largo plazo.
Si bien es cierto que los movimientos sociales se constituyen frente a un
conflicto, también son necesarias determinadas condiciones estructurales, como
las tendencias del contexto histórico y los cambios económicos y sociales, y condiciones
subjetivas, es decir, que las personas interpreten que existe una situación
en la que deben participar porque entienden que su problemática individual es
parte de un problema social.
Algunos de los primeros movimientos sociales fueron el movimiento obrero
internacional, el feminismo y el sufragismo.
Tipos
de movimientos sociales
Es
posible clasificar los movimientos sociales según diferentes criterios:
ideología, acciones que realizan, grupos que lo conforman, etc. En este caso,
nos vamos a referir a los movimientos sociales según a escala territorial en la
que se organizan, y estos son algunos de ellos:
- Movimientos
locales. Se
nuclean en el espacio más inmediato, sus conflictos son barriales o municipales
y demandan a las autoridades correspondientes a esos ámbitos. Reclaman por
asuntos de la comunidad, como construcción de desagües y cloacas, asfalto de
calles, colocación de semáforos, etcétera.
- Movimientos nacionales. Se expanden por todo el país y establecen
contactos con otras organizaciones y grupos nacionales. Su objetivo, en
general, es el reclamo a las autoridades nacionales por la creación de empleo,
la obtención de planes sociales y el diseño de políticas sociales. Se relacionan
con ONG, partidos políticos y otras organizaciones de todo el país. El ejemplo
más representativo de nuestro país lo constituyen los movimientos piqueteros.
- Movimientos
transnacionales. Se
relacionan a través de las fronteras de los países, convocando a miles de
personas de todo el mundo. Reclaman por cuestiones globales frente a actores
internacionales (organismos, inversores, empresas multinacionales). Son
ejemplos los movimientos ecologistas y los movimientos antiglobalización, como
los que analizamos anteriormente.
Nuevos
movimientos sociales
A partir de la década de 1960, en Europa y en
los Estados Unidos surgieron nuevos planteos a las condiciones de la época. La
particularidad fue que demandaron mejores condiciones de vida, más allá de las
necesidades de trabajo, alimentación y vivienda. Los movimientos sociales que comenzaron
a organizarse cuestionaron el consumismo y la guerra y reclamaron por la
vigencia de los derechos de las minorías, entre otros. Los ejemplos más
representativos son el Mayo Francés de 1968, el movimiento hippie y el
de defensa de derechos de la población afrodescendiente en los Estados Unidos,
que se expresaban por medio de grandes movilizaciones.
En la Argentina,
en esa misma época hubo movimientos de gran importancia, como el Cordobazo y e
Rosariazo, ambos en 1969, en los que se planteaban conflictos obreros y también
la resistencia al gobierno militar. A diferencia de los movimientos europeos y
norteamericanos, estos denunciaban la falta de democracia, la violación a los
derechos humanos y el deterioro de los niveles de vida.
En la década siguiente, la dictadura logró la desmovilización política por
medio de la represión. Sin embargo, se organizó el movimiento de derechos
humanos que actuó en el país pero estableció contactos con organizaciones del
extranjero.
Los grandes movimientos sociales reaparecieron con fuerza durante la crisis de
2001.
La
expresión a través del arte
La expresión artística más representativa de
los movimientos sociales es la creación de murales. El muralismo es un
movimiento artístico que surgió en México, durante la primera mitad del siglo
XX, directamente asociado a la Revolución Mexicana. Su objetivo era difundir y
reivindicar las luchas sociales y políticas de la época y, además, recuperar la
identidad indígena. Su desarrollo también tuvo que ver con la inclusión de la
democracia en el ámbito cultural. Por eso, las pinturas dejaron de estar
reservadas al público de los museos y ganaron otros espacios, como edificios
públicos y lugares de acceso popular. Los nuevos movimientos sociales retomaron
los principios del muralismo para expresar los nuevos ideales y problemáticas.
Dentro del muralismo, vamos a referirnos a los murales zapatistas. El zapatismo
fue un movimiento campesino que, durante la Revolución Mexicana,
luchó contra los gobiernos autoritarios de la época y a favor del reparto de la
tierra a las comunidades indígenas. En su origen, elaboró documentos
fundamentales para conocer sus bases, como el Plan de Ayala y la Ley Agraria. Estas
ideas fueron tomadas por movimientos sociales que hasta hoy siguen luchando por
estos derechos.
En la actualidad, estos murales siguen siendo una herramienta de expresión.
Reflejan ideales como la salida de la opresión de las comunidades marginadas y
su camino a la libertad e igualdad. La forma de crearlos es parte del trabajo comunitario;
desde el diseño hasta a ejecución, la obra es realizada a través del trabajo
colectivo.
En la comunidad mexicana de Chiapas estos murales también son un recurso para
reclamar al Estado mexicano su autonomía. Además, como se trata de una población
indígena campesina, con altos índices de analfabetismo, el muralismo cumple una
función educadora.
Este tipo de creaciones también se pueden encontrar en los Estados Unidos,
Cuba, Brasil, Nicaragua, Chile y la Argentina, entre otros lugares.
Nuevos
movimientos sociales en la
Argentina
En las elecciones de 1999 triunfó la Alianza, un frente
electoral integrado por el FREPASO y la
UCR, que se había conformado para evitar que el menemismo
ganara nuevamente las elecciones. La
Alianza llegó al poder con las promesas de terminar con la
corrupción y de lograr un reparto más equitativo de la riqueza. Sin embargo, la
realidad demostró que esas expectativas estaban lejos de concretarse.
A los desacuerdos internos del gobierno se sumaron problemas económicos graves
y denuncias de corrupción. A mediados de diciembre de 2001, las políticas de
ajuste se agudizaron: se rebajaron un 13% los sueldos de los empleados públicos
y de los jubilados y se retuvieron los ahorros bancarios (el conocido
“corralito”). Cerraron empresas, escaseaba el dinero y había desabastecimiento
de algunos productos.
La reacción comenzó con una ola de protestas
y saqueos a comercios. El 19 y el 20 de diciembre mucha gente salió a las
calles y los piqueteros cortaron rutas. El presidente De la Rúa perdió el
control de la situación y renunció.
El movimiento piquetero, que fue protagonista destacado en el 2001, tuvo su
origen en 1996, cuando comenzó a sentirse el impacto de la privatización de YPF
en las poblaciones de Cutral-Co y Plaza Huincul (Neuquén): a los despidos
masivos les siguieron el fracaso de los emprendimientos cuentapropistas, el
cierre de comercios, la pérdida de servicios históricamente asociados a YPF e
incluso la ruptura de los lazos sociales. Ante la falta de respuestas, los
pobladores salieron a cortar rutas y caminos. ¿Por qué? Por tratarse de
desocupados, las personas afectadas no podían recurrir al paro de actividades o
huelga, como ocurre en los conflictos laborales, y buscaron otro modo de
expresar sus necesidades y presionar al poder político. Rápidamente, la
modalidad se extendió al resto del país.
Los
dirigentes piqueteros, en general, son ex militantes sindicales que perdieron
su condición por el desempleo.
Volvamos al 2001. La clase media urbana, agobiada por el corralito y por el
desmejoramiento de sus salarios, también se expresó en las calles por medio de
los “cacerolazos”. En la primera etapa de a crisis hubo cooperación entre la
clase media y los sectores de bajos recursos movilizados en los piquetes. Ambos
reclamaban “que se vayan todos” Luego, el vínculo se resquebrajó porque cada
sector defendía intereses distintos.
Otras
formas de organización
Entre las organizaciones civiles vamos a
referirnos a las que pertenecen al denominado “tercer sector” o “sector
voluntario” (en particular, ONG y cooperativas) y a las organizaciones de base.
Las
ONG
Las Organizaciones no Gubernamentales surgieron
para permitir que desde la sociedad civil se pudiera dar respuesta a
necesidades que el Estado no satisfacía. Cualquier grupo de personas que, sin
el propósito de obtener ganancias, busque contribuir a la solución de los
problemas sociales, puede conformar una ONG.
Sus servicios y funciones son muy variados: desde la ayuda humanitaria y la
promoción de la educación, desde la ecología hasta la defensa de los derechos y
el desarrollo de prácticas ciudadanas participativas. También asesoran a los
equipos de gobierno e informan a los ciudadanos sobre el funcionamiento de las
instituciones.
Basan su labor en el trabajo voluntario, aunque también cuentan con
personal de administración y conducción que se financia con fondos provenientes
de donaciones de particulares, de empresas, del Estado, de organismos
internacionales o de otras ONG. Con esos aportes, además, realizan las
actividades de servicio social.
Las ONG tienen varias ventajas: movilizan y hacen participar a la
ciudadanía en la resolución de los problemas colectivos y actúan sobre
poblaciones que no están cubiertas por las políticas públicas. Las desventajas
son la falta de regulación de sus actividades y de control de sus
presupuestos y que algunas de las tareas que realizan carecen de suficiente
difusión y de evaluación de resultados.
Las
cooperativas
Las cooperativas constituyen un medio
de ayuda mutua, es decir, para el beneficio de sus integrantes. Se
consideran una forma de ONG, pero con ciertas particularidades.
- Varias personas se organizan de forma voluntaria para satisfacer sus
necesidades económicas, sociales o culturales, por eso cada cooperativa puede
ser de trabajo, de consumo y provisión, de servicios públicos, de vivienda,
agropecuaria, de crédito, de seguros, de educación y escolares.
- Se asocian personas —no capitales— cuyo objetivo es el servicio. Todos sus asociados
tienen los mismos deberes y derechos.
- Los valores en los que se basan las cooperativas son la autoayuda, la
igualdad, la solidaridad, la responsabilidad social y la honestidad.
- Para constituir una cooperativa hace falta reunir ciertos requisitos legales,
como un acta constitutiva, una cantidad mínima de diez socios y la conformación
de un cuerpo directivo. Se financia con los aportes de cada socio. La
organización en cooperativas es una de las primeras formas de asociarse que
utilizaron en la Argentina
los inmigrantes que llegaron de Europa desde fines del siglo XIX, sobre todo en
las colonias agrícolas.
El cooperativismo es una forma de organización internacional, con leyes
y símbolos propios. Por ejemplo, la
Bandera de la
Cooperación tiene siete colores, como el arco iris, y
sintetiza los colores de todas las banderas del mundo. Simboliza los ideales de
paz, unión, esperan- za, justicia social e/ igualdad.
Las organizaciones de base
Las organizaciones de base son las más cercanas
a la comunidad. Se forman por necesidades políticas o sociales y generan
acciones concretas para la solución de problemas. Desarrollan prácticas de democracia
directa (como asambleas) y no cuentan con una dirigencia establecida. Las
decisiones y su puesta en práctica están a cargo de las mismas bases sociales,
por lo tanto, se autogestionan. No tienen estructuras de organización
rígidas y dan prioridad a las relaciones directas entre sus miembros, en
condiciones de igualdad y con respeto a los espacios colectivos.
Pueden
ser asistidas por otras organizaciones, pero mantienen su independencia con
respecto a ellas. Por ejemplo, se vinculan con ONG, partidos políticos,
organizaciones gubernamentales y movimientos sociales.
Forman las células organizadas más pequeñas de la sociedad: trabajadores de una
fábrica recuperada, vecinos de un barrio, un comedor comunitario, entre otras.
Algunas pueden modificar su estructura originaria hasta formar movimientos
sociales.
Organizaciones
civiles y gubernamentales
Al principio señalamos las diferencias entre las
organizaciones civiles y las organizaciones gubernamentales, pero dijimos que
el límite entre ellas no era estricto. ¿Por qué? Por varias razones, entre las
que se destacan:
- El financiamiento. Las organizaciones civiles responden a demandas
que, muchas veces, no son atendidas por el gobierno porque no hay proyectos
específicos, se desconocen las problemáticas, etc. En esos casos, las
organizaciones gubernamentales pueden reconocer que las organizaciones civiles
están cubriendo un espacio que el Estado dejó vacío y asumir la financiación de
las actividades.
- La coordinación en la ejecución de proyectos. Con frecuencia,
proyectos que surgieron de las organizaciones civiles se ejecutan de manera
coordinada con las autoridades locales, nacionales o internacionales.
- La adquisición de personería jurídica o autorización.
Según su tipo, las organizaciones deben cumplir ciertos procedimientos
legales y administrativos establecidos para que se las reconozca formalmente
como tales, es decir, para adquirir la personería jurídica.
- La capacitación. Existen programas en los diversos niveles de gobierno
destinados a capacitar y acompañar el desenvolvimiento de las
organizaciones que lo requieran. En Ciudadanía en acción presentamos algunos
ejemplos
concretos de estas relaciones.